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Trabajo y Previsión Social en las Mujeres Dueñas de Casa
Las mujeres dueñas de casa en Chile no sólo desempeñan labores fundamentales para el mantenimiento del hogar y la familia, sino que también, y sumado a lo anterior, realizan una serie de otras actividades o trabajos informales que contribuyen en forma importante, tanto al presupuesto familiar como al crecimiento económico del país. Sin embargo, la mayoría de estas mujeres carecen una cotización sistemática, lo que significa que un alto porcentaje estará a futuro excluida de la previsión social
METODOLOGIA
El presente articulo es producto de los principales resultados obtenidos de un estudio exploratorio, que recoge la “Situación Previsional de las Mujeres Dueñas de Casa”, elaborado por el Departamento de Planificación, División Estudios y Proyectos del INP, durante Diciembre del año 2003, donde se presentan antecedentes generales sobre el trabajo doméstico y la realidad previsional, basados principalmente en información primaria, como es el caso de la aplicación de 600 encuestas a Mujeres Dueñas de Casa y la realización de varias entrevistas grupales (grupos focales) complementada con información secundaria (CENSO 2002 y Casen 2000).
La aplicación de esta encuesta se realizó (noviembre 2003) en varias comunas de la Región Metropolitana. Los principales resultados, dan cuenta de la situación de las Mujeres Dueñas de Casa principalmente en el ámbito del trabajo y de la previsión.
Las comunas participantes en esta encuesta , son las de ingresos mas bajos. Se utilizó un universo de 21 comunas de la región Metropolitana donde la mayoría corresponde a zonas urbanas. Los criterios de selección de estas están dados por la condición de pobreza de las Dueñas de Casa, de acuerdo a los quintiles por comunas según los resultados de la Casen 2000. |
El ámbito de la Seguridad Social y los temas de genero, constituyen una preocupación constante para los distintos actores sociales que están preocupados de mejorar esta realidad. La discusión sobre género, trabajo y Seguridad Social, adquiere una relevancia aún mayor en el país, dado la presencia cada vez más importante de las mujeres en el mercado laboral y una mayor participación en el desarrollo del país.
Al analizar la situación actual de las mujeres chilenas, no se debe obviar los cambios vividos por la humanidad en el siglo XX. En éste período de plena globalización de la economía y la sociedad, la población chilena ha sido testigo, de profundos cambios y transformaciones principalmente en el ámbito económico y cultural, que ha significado, de entre otros, la modificación del funcionamiento de las familias y la Unidad Doméstica, y por ende, del desarrollo de la mujer en general.
En las últimas décadas, se ha evidenciado la incorporación en forma discreta pero sostenida de las mujeres a la fuerza de trabajo, producto de un largo proceso de tipo educacional, cultural y nuevas condicionantes en el ámbito de las relaciones de producción, que ha permitido una participación a tasas crecientes de esta población, pudiendo observarse que en el año 1960 las mujeres constituían el 22.4% del total de la fuerza de trabajo ocupada del país y en la actualidad (censo 2002) representan aproximadamente un 35.0%, del total de la fuerza de trabajo ocupada. No obstante, esta participación femenina al mercado de trabajo, esta relacionada con el papel que deben cumplir en la sociedad y especialmente en la dinámica de reproducción de la Unidad Domestica.
En muchos casos esta incorporación de la población femenina al ámbito del trabajo remunerativo, se ve interrumpida por diferentes factores pero que en la mayoría de los casos responde a su rol histórico que cumplen en el hogar, como es: las responsabilidades en la maternidad y crianza de hijos, además, en la reproducción de la fuerza de trabajo que comprende las tareas de mantenimiento cotidiano: cocinar, limpiar, lavar, etc, es decir aquellas tareas que permiten la reproducción cotidiana de los integrantes del hogar.
Sin duda que la División Sexual del trabajo se está modificando, replanteando premisas fundamentales para adaptarse a los cambios sociales y económicos del Chile actual. En consecuencia, se visualiza que la mujer y la familia han ido modificando sus patrones de conducta producto de los procesos de modernización desarrollados en el país. A pesar de esto, sigue excluida y discriminada en muchos ámbitos que tienen relación con la Seguridad Social (ingresos 31% menor que el de los hombres; cotizaciones negativas, solamente un 36.9% cotiza (AFP)), trabajo doméstico invisibilizado y por último, bajos ingresos por trabajo realizados en el domicilio y en el ámbito de la informalidad. Indudablemente que estos factores están influyendo para que se expresen bajos índices de mujeres cotizantes en los distintos sistemas previsionales.
Pese a esto, se puede percibir que un porcentaje importante de las mujeres de este país, generan diversas y simultaneas estrategias de inserciones laborales en sus hogares para completar el presupuesto familiar. En este estudio se pudo detectar que en el gran Santiago, un 38.2% de estas mujeres Dueñas de Casa entrevistadas realizan en sus respectivas domicilios trabajos productivos y que es paralelo a las actividades domésticas desarrolladas al interior del hogar. Y que además, un 66.2% anteriormente había trabajado fuera del hogar en los últimos 10 años. Esto significa que en realidad, las mujeres son generadoras secundarias de ingresos para el hogar o simplemente para mantener los hogares cuando el esposo o su pareja esta cesante.
Además, se detectó en este mismo estudio exploratorio, que las mujeres Dueñas de Casa, optan por tipos de trabajos que se caracterizan por tener márgenes de libertad para volver compatibles sus funciones de madre, esposa y trabajadora, participando en forma más frecuente, en los trabajos denominados “independientes” e informales. La mayoría de las mujeres Dueñas de Casa que trabajan en sus hogares (trabajo a Domicilio) y con ingresos, lo hacen generalmente en costura, artesanías, cuidados de niños, etc, en horarios con cierto grado de libertad. De éstas, 48% lo realiza en forma independiente, un 21% lo hace para talleres, un 10% para empresas locales y tiendas comerciales y el 21% restante en otros tipos de trabajos que permiten compatibilizar con las tareas domésticas, significando esto, una constatación empírica que nos demuestra que las mujeres que cumplen el “rol de Dueñas de Casa”, no deben clasificarse como “inactivas”. Varios estudios realizados en América Latina durante los últimos años, han puesto en evidencia los problemas metodológicos que surgen cuando se usan los conceptos de trabajo y empleo, como similares. De hecho, son conceptos diferentes que tratan de expresar los diversos modos de la población para insertarse en las actividades económicas.
El empleo comprende actividades remuneradas por otros e implica relaciones de dependencia. El trabajo es una categoría más amplia en la que se incluye aquellas actividades a través de las cuales las personas participan socialmente, y que no son necesariamente remuneradas, como es el caso del Trabajo Doméstico, de las actividades económicas de los trabajadores familiares no remunerados, de la producción de auto subsistencia, etc. Todas estas actividades no están regidas por las regulaciones del empleo 1.
| 1= Solo el trabajo típico o normal (el que tiene precio en el mercado y se realiza fuera del hogar) y define una manera de participar en lo público en cuanto institucionaliza la interacción con otros (patrones, colegas, compañeros), otorga un identidad social y permite la participación en la organización ( tales como empresa o sindicatos) |
Las nociones de actividad económica y fuerza de trabajo y las distinciones entre activo y no activo muestran los problemas conceptuales y metodológicos que se presentan cuando se trata de evaluar la participación económica de la población en general y de las mujeres Dueñas de Casa en particular.
Algunos autores señalan que el enfoque de “ Fuerza de Trabajo” ha sido criticado por su implicancia funcionalista en virtud de la cual, ciertas actividades (cuyo resultado no es la producción de bienes), quedan excluidas de la definición de trabajo económico . Y además, se critica el concepto de actividad económica, por lo difícil que resulta definir “qué es” y “qué no es actividad económica” sobre todo al evaluar el trabajo de la mujer. Esto es porque altos porcentajes de población femenina aparecen estadísticamente insertas en la población inactiva, cuando en la práctica la mujer, además de trabajo doméstico, lleva a cabo diversas actividades de autosubsistencia y diversas modalidades de obtención de ingresos indispensables para el mejoramiento en las economías de los hogares.
| 2 = Rodríguez, Lilian . Las Mujeres de Solanda. 1990. CEPAM ILDIS. Quito. Ecuador. Pag. 116. |
Estos problemas conceptuales y metodológicos han influido en las mediciones estadísticas de la participación económica de las mujeres y han contribuido a subvalorarla y a volverla invisible. De esta manera, no sólo su actividad reproductiva a través del Trabajo Doméstico permanece oculta y no reconocida dentro de la familia, sino también su participación en la producción económica es socialmente minimizada.
No obstante, en este sentido han existido avances importantes en el ámbito conceptual en los últimos años, pues hay estudios recientes en Chile que logran reconocer este tipo de trabajo doméstico, como una premisa más amplia, clasificando a los distintos trabajos ya sea remunerativo y no remunerativo como “trabajo total”.“La exclusión del trabajo doméstico del concepto de trabajo se debe a que no se integra en el circuito mercantil por lo que no tiene un precio en el mercado. Sin embargo, lo bienes y servicios domésticos que se producen al interior del hogar, tienen valor cuando se compran en el mercado” 3.
| 3 = INE, SERNAM. Mujeres Chilenas. Tendencias en la última Década (censos 1992-2002) .marzo del 2004. Pag. 91. |
En consecuencia y utilizando los resultados del último censo y clasificadas en “No económicamente activa” (inactiva), se determinó que existen en el país 2.470.151 mujeres que se dedican a los quehaceres domésticos, ubicándose 2.076.853 (84.1%) mujeres en el área urbana y 393.298 (15.9%) en el área rural. Además, es posible sostener que las mujeres chilenas aportan con el 54% del trabajo total 4.
| 4 = Idem. Pag. 91. “Aceptando la premisa que el trabajo doméstico es un trabajo socialmente necesario para lograr la producción nacional , se construye la categoría “trabajo total”, como indicador de la división social del trabajo por sexo”.TRABAJO TOTAL = NUMERO DE PERSONAS DE 14 AÑOS QUE ESTAN OCUPADAS Y DESOCUPADAS (PEA), MAS EL NUMERO DE PERSONAS QUE REALIZAN TRABAJO DOMESTICO (QUHACERES DEL HOGAR) COMO ACTIVIDAD PRINCIPAL. |
En resumen, el trabajo doméstico, es socialmente necesario para lograr el mantenimiento del hogar, de las personas y de sus integrantes. Este tipo de trabajo que se consume al interior de la familia, no se vende y por lo tanto no provee ingresos es asignado a las mujeres, por razones de género. Aunque se inviertan grandes cantidades de horas, sigue siendo secundario, porque no se transa en el mercado, no tiene valor y en consecuencia no se considera. Por consiguiente, en esta encuesta aplicada a Dueñas de Casa se determinó, que para la realización del trabajo doméstico, no hay horarios, ya que simultáneamente hay que realizar varias actividades al mismo tiempo. Esto significa que las mujeres Dueñas de Casa de comunas más pobres tienen que poner en marcha una serie de estrategias para avanzar en las tareas domésticas: levantarse más temprano, adelantar tareas del día siguiente, trabajar hasta muy tarde, ocupar el fin de semana para igualarse con las tareas atrasadas, etc. Esto significa que las mujeres principalmente las que tienen trabajo remunerativos en sus casas trabajan más de 8 horas. Se constató en este grupo de mujeres entrevistadas que un 24.8% trabaja más de 15 horas diarias en las tareas domésticas, productivas y mercantiles, un 6,2% entre 13 y 15 horas, un 29.3% señalo que trabaja entre 8 y 12 horas y un 39.7% menos de 8 horas.
El trabajo doméstico constituye una limitante a la hora de participar plenamente en el mercado de trabajo, ya que tradicionalmente se ha considerado que las tareas del hogar son propias y naturales de las mujeres. Esto se encuentra tan arraigado en la población y se ha integrado a tal nivel en el interior de la familia, que si le preguntamos a una mujer si trabaja, ésta responderá negativamente, diciendo que se dedica “solamente al hogar”, porque la sociedad las ha convencido, de que el hombre es productor y ellas sólo las consumidoras. Esto significa, “que hay una institución que ha permanecido por mucho tiempo con una denominación que nos es adecuada a la realidad" 5. Sin embargo, en esta última década, las mujeres y las familias chilenas han cambiado, existiendo una dinámica distinta con una identidad y una forma de organizarse particularmente producto de las transformaciones y del cambio cultural que nos trajo los años noventa, como es el desarrollo económico, la acelerada instalación de los medios de comunicación, el cable, el Internet, los teléfonos celulares, la computación, y el desarrollo tecnológico.
| 5 = Diaz, Erika.“El trabajo de la Mujeres en el Hogar y la Seguridad Social”. Instituciones Modernas del derecho Civil. Homenaje al profesor Fernando Fueyo l.Editorial Jurídica. Cono Sur. Ltda. |
Por lo tanto, el Trabajo Doméstico, Extra - doméstico y Comunitario que desarrolla la mujer Dueña de Casa, constituye un recurso básico sobre el que se asienta la reproducción familiar en las unidades domésticas de los sectores populares urbanos. Sin embargo, a pesar que la mujer Dueñas de Casa en estos sectores cumple tres roles para la mantención de la Unidad Doméstica, por lo menos hasta ahora dos trabajos no son reconocidos por la sociedad. (trabajo reproductivo y mantenimiento cotidiano de los miembros del hogar ).
No obstante, a pesar del gran avance en la década de los noventa en materia de igualdad de derechos para la mujer, todavía es insuficiente desde la perspectiva de género para abordar temas cruciales como el de las determinantes en el ámbito de la Seguridad Social. Se debe observar que el ámbito de la salud y la previsión, son los procesos más sensibles y vulnerables para la población femenina, cuando ésta debe transitar en su vida por dos momentos trascendentales que tienen que ver con la reproducción y extensión de la familia y la mantención de la Unidad Doméstica, (funciones sociales básicas y que recaen directamente en la Mujer) siendo entonces clave la protección y la cobertura en Seguridad Social.
Por consiguiente, y en relación a la atención en salud, el grupo de mujeres que no cotizan, señalaron que son atendidas gratuitamente, una porque asumen su condición de ser cargas de sus esposos o de algún familiar, o simplemente el Estado las cobija a través de una atención gratuita. El 30.9% de estas mujeres contestaron que son carga de su esposo o algún familiar, un 44.8% señalo que se atienden con tarjeta de gratuidad y un 24.3% establece otras soluciones para atenderse en el ámbito de la salud.
En cambio, en el ámbito de la previsión, un 28.2% de las mujeres encuestadas, han cotizado en algún momento de su vida, y un 71.8% presenta una cotización negativa al estar excluida del sistema previsional, por no estar afiliada a ningún sistema previsional, como se puede observar en el gráfico siguiente.
En consecuencia, estas mujeres que no reciben una remuneración por las actividades domésticas, están mayormente expuestas a futuro, cuando sean Adultos Mayores, a no tener una jubilación adecuada por no estar cubierta actualmente en el ámbito de la Seguridad Social.
Por ultimo, a estas mujeres se le pregunto en esta encuesta por sus expectativas cuando sean Adultos Mayores y los resultados permiten visualizar que el 41.8% espera una pensión digna o algún beneficio, en cambio un 17.2% señalo que su futuro era incierto, un 16.7% de estas mujeres que espera seguir trabajando, un 11.5% no sabe, un 3.5% espera tener ahorros para esa etapa de su vida y un 9,3% menciona otras alternativas.
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Ante este contexto, las mujeres Dueñas de Casa en la actualidad se mueven y se desplazan, se entrelazan y tejen sus espacios para salir como personas y familias. No obstante, a pesar de la globalización de los cambios introducidos en país en el ámbito económico y cultural, de la modificación en los patrones de desarrollo de las familias, las mujeres Dueñas de Casa siguen cumpliendo su rol histórico pero con mejores perspectivas que las generaciones anteriores, aspirando a que el trabajo doméstico sea reconocido en su real dimensión. Sin embargo, hay un gran avance en su desarrollo personal lo que le da un perfil distinto a su condición de mujer.
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